Bolivia, hasta Sucre



Bolivia, hasta Sucre
A modo de epílogo de las crónicas de Argentina y de prólogo a las de Bolivia, me gustaría reseñar los datos de las personas que son guías en Argentina, que han salido en las crónicas y de los cuales hemos recibido su ayuda y consejos.

Referencias de guías en Argentina


Nombre
Area de trabajo
Telefono
eMail
Direccion





Adrian Fabian
La Puna
383 154248520
Antofagasta





Rolland Barrère
Salta Jujuy Catamarca y Tucumán
0387 4254120
Hermes Quijada 383 Dto 2


0387 6140015

Bº Ciudad del Milagro 4400 Salta





Maria Luz Guarrochena
Toda Argentina
0054 11 4373 4442
Montevideo 536 11º J - Buenos Aires



2015/10/10      Salimos de Humahuaca para enfilar la parte norte de la quebrada del mismo nombre. Ella nos llevó a la Quiaca y Villazón, es decir la frontera argentino-boliviana. Son dos pueblos en contacto físico, separados por una frontera que también está unificada.
Una hora para todos los trámites, más fácil de lo esperado. Por no mirar no miraron ni a Adela, la cual no se bajó del coche.
Villazón es un gran mercado. Ahora entendemos que los argentinos que están haciendo turismo por esta parte norte, hagan incluso más de 100 kms para comprar aquí.
Nosotros seguimos la carretera que nos llevara a Tupiza, nuestro destino de hoy.
A los pocos kms, peaje.
Son 10 bolívares hasta Tupiza; nos dan una boleta y nos piden la hoja de Declaración Jurada que hemos rellenado en la frontera; la leen y nos ponen un sello en su parte trasera.
Tufo de burocracia-control nos invade.
A otros 50 kms, peaje. Le entregamos la boleta del puesto anterior y les vale, pero quieren otra vez la famosa Declaración. Vuelta a leer y otro sello para la colección.
Esto me empieza a recordar a la época ‘clásica’ de Marruecos.

 Llegamos a Tupiza, tomamos hotel, nos vamos a comer y a la vuelta un ‘whatsapp’ de nuestro amigo Juan; si añadimos Badajoz, la mayoría ya sabe de quién hablamos.
Nos decía:
-“Veo que estáis en el hotel La Torre. ¿Habéis cogido la habitación rosa?”.
La exclamación no puede ser otra que:
-“Joder, pero Juan ¿cómo lo sabe?”.
Al final nos lo aclara. Vio por el seguimiento de Spot que habíamos parado en Tupiza, a la puerta del hotel La Torre. Miró por Booking y le salió el hotel, con una foto de una habitación rosa. En honor a la exactitud, tengo que decir que esa habitación era la de enfrente a la nuestra.
¡Genial, Juan!.
Con la dueña del hotel hemos quedado en unirnos a un coche suyo que lleva turistas para hacer tres días de ruta por el Salar de Uyuni. Nosotros nos unimos a ellos por el primer día y después retornaremos, ya solos, hasta Uyuni.
Debemos cargar el depósito del coche y el bidón interior con gasoil y la realidad siempre es compleja e inesperada.
Al salir de Madrid nos informamos de los precios del gasoil:
Argentina a 1,20€.   Bolivia a 0,50€.
 Nos relamíamos con repostar en este país.
La realidad es:
Argentina 0,70€.      Bolivia a 1,18€.
 No hay truco; solo apliquemos en Argentina el cambio de euros como euros ‘blues’ y ya tenemos una rebaja de casi un 50%. Ahora apliquemos en Bolivia el recargo estatal al extranjero que reposta combustible y nos ocurre que el litro de gasoil para el nativo cuesta 3,7 bolívares y para el extranjero un bonito 8,88.
Ya en el hotel, otro guiri, me dijo que cuando vaya a repostar pregunte por el precio del litro SIN factura. Lo normal es que me digan que a 7 bolívares.
Las reflexiones sobre lo anterior para otro momento.

Comentamos en la cena que mañana empieza un nuevo viaje.
Alrededores de Tupiza
Los Paisajes, las Personas, Pueblos y Ciudades, que tenemos en mente, hay que ‘resetearlos’ de nuestra cabeza para empezar aceptar lo nuevo en su especificidad.









El Sillar

2015/10/11      Salimos de Tupiza y tomamos pista por ‘El Sillar’.


Pista de montaña
La pista de inicio fue de montaña, después se convirtió en crestera de altas colinas y finalmente en rápida. Fueron unos 220 kms para disfrute del maniático del 4x4. De hecho, nos cruzamos con 4 coches de la organización del Dakar. Sospechamos que revisando las pistas por donde pasará el próximo enero en Bolivia.
Pista hacia El Salar

En la última parte nos encontramos una tormenta de arena. La visibilidad, a veces a 100 metros, a veces a 50 y a veces a un par de ellos.
En el cristal del coche y en su carrocería, cuando arreciaba, se escuchaban los pequeños granos de arena al golpear.
Desde la entrada en Bolivia, hay momentos que nos recuerda a Marruecos y otros perdemos la noción y creemos estar allí.

En el camino el guía nos dice que cambia los planes de la ruta y que hoy irá al norte del Salar y mañana irá a la isla de Inchausi.
La idea no nos gusta pues nos alejaría demasiado de nuestro plan.  Decidimos independizarnos y seguir nuestros tracks.
Por ello, vamos directos al Salar de Uyuni, el mayor del mundo, y a su isla mayor Inchausi, de la cual nos separan 80 kilómetros desde donde entramos.

Vista desde la isla Inchausi

 ¿Qué decir del salar de Uyuni?, nada que no se sepa.
Salar de Uyuni


Circular por él, ver su entorno, llegar a Inchausi (a pesar de los coches de turistas que hay en uno de sus lados), es una experiencia.

Me imagino que el salar tiene mil caras; de día, de noche, con lluvia, nublado, soleado.


Dicen que la mejor es la de un día de sol después de uno de lluvia.
Parking en la isla


Nuestra plaza reservada en Inchausi
Con la sensación, algo etílica, de haber estado en la realidad de un entorno que hasta este momento solo fue imaginado en algún documental o foto, nos volvemos a Uyuni, un pueblo con pinceladas de ser del oeste, o fronterizo, o africanizado.
Pueblo donde la caza del turista se produce con tensión felina y donde los precios se disparan desajustándose en relación al servicio.
 


2015/10/12                                                 Adela ha pasado una mala noche por la colitis. En el despertar tenía alguna décima. Empieza un tratamiento (antigua recomendación de nuestro amigo Manolo) y nos desplazamos a Potosí, donde vamos con la idea de que el hotel nos haga de cama hospitalaria.
Potosí, en lo poco que la he recorrido en coche y andando, me ha defraudado.
Cuando estaba confeccionando las rutas con Colo (el argentino especialista en recorrer estos países), no me incluyó Potosí; yo le dije que quería ir, seguramente por imaginería adolescente, y él me contestó:
-“Pero ¿qué se te ha perdido allí?”.
 Los exteriores de la ciudad, pobres y caóticos; el centro muy desagradable. Se distinguen edificios que en su momento tuvieron un vigor, pero hoy tienen una marcada decadencia. Si lo unimos a la contaminación de ácido puro que emiten sus vehículos, te vas de allí sin ninguna nostalgia.
Por contaminación, es equiparable a alguna ciudad de Nigeria o incluso las gana. Solo decir que los microbuses de trasporte llevan en el tubo de escape, una prolongación que les sube hasta el techo para que el humo que emiten salga por encima de las cabezas de las personas.
Mi idea es que una visita a La Casa de la Moneda y a la Catedral, es lo único que merece la pena; bueno, y al que le guste la minería, una visita real a la famosa montaña de la plata del Potosí y entrar en uno de los túneles donde todavía se sigue extrayendo algo de mineral y allí hacer una ofrenda de alcohol o cigarrillos al santo de los mineros.
Ahora puedo entender que en Potosí, en su época de esplendor, no se podía producir nada de alimentos y que todo se importaba de Cochabamba.
Fue un puro puesto de extracción de la plata; en su mejor momento fue la ciudad más importante y rica de Sudamérica, pero era estéril para todo lo demás.

2015/10/13                                                               Adela pasó la noche en clara recuperación y yo tuve un ataque, flojo, de mal de altura (Potosí está a 3.900 m.), pero lo suficiente para estar horas sin poder dormir. En cuanto te adormecías, respirabas más flojo y el cerebro te despertaba con aviso de ahogo; volvías a respirar profundamente y normalizabas. Pero el ciclo repetido 10, 20, 30 … veces, acaba por desquiciar.
 Con mejor ánimo al ver la luz del día, nos encaminamos a Sucre.
180 kms y tres horas de viaje. La media de 60 km/h, es la mejor media que puedes hacer en Bolivia.
El piso de las carreteras está bien, pero el diseño del trazado de las curvas es otra cosa. Si añadimos que la velocidad máxima es de 80 km/h, y que en curvas es de 60 o menos, y con cercanías de casas de 40, se comprende que la media referida es un logro.

Sucre. ¡Guaaaauuuuuu!. Preciosa ciudad.
Se llama La Blanca y con razón.  
Sucre. Campanario

Solo decir que si estuviera en España sería un foco de atracción turística.
Clásica, colonial, con vestigios o influencias de la zona sur de La Mancha, de Cáceres, de Andalucía.
Tiene elementos concretos de mucha importancia. Solo pensar como ejemplo, en la Catedral que construyeron los jesuitas y que después se fue agrandando hasta convertirse en el edificio más importante de Bolivia y uno de Sudamérica. Pero lo llamativo es el conjunto de calles y sus diferentes edificios.
Sucre. Típica calle

 Hoy la hemos recorrido andando y mañana la visitaremos por el interior de sus edificios y por algún museo interesante que tiene.
 Los habitantes de Sucre, están orgullosos de su ciudad y son conscientes que está en el mejor enclave de Bolivia. Nos dicen que al este (Santa Cruz de la Sierra o la propia Cochabamba) hace mucho calor, que al oeste (el altiplano con Potosí, Oruro y la propia La Paz) hace mucho frío, solo el pequeño centro de Sucre es el ideal. Damos fe de ello.

  
2015/10/14                                       Paseo importante por la ciudad. Sigue sin defraudar. Desde el punto de vista arquitectónico hemos descubierto los patios. Un punto negativo, sin llegar ni mucho menos a Potosí, vuelve a ser el humo de los autos. En los atascos del mediodía, desgraciadamente, se sienten.
 Es curioso que siendo la ciudad más agradable de las visitadas, es también la más barata.
Sucre

Su Patrona es la Virgen de Guadalupe, descendiente de la nuestra y morenita como ella.
Por este motivo fue acogida devotamente por los nativos. Su fama de milagrosa le hizo ser objeto de valiosas ofrendas. Hoy su manto, de más de un metro en altura y casi otro en el punto más ancho, es de 5 cms de grosor en pura plata, e incrustadas a él están las muchas piedras preciosas de las ofrendas.



Sillería

Venta de jugos
Esta tarde la dedicaremos a visitar el museo y convento de La Recoleta, donde al día de hoy se retiran los frailes, incluso tienen un obispo, cuando ya han pasado la edad de la jubilación.
Por último iremos a La Casa de la Libertad; es la antigua universidad jesuítica donde estudiaron las personalidades que se hicieron cargo de la independencia de Bolivia de la Corona Española.
Todo un clásico

 Mañana haremos otra etapa de transición; volveremos a Potosí, subiremos a Oruro y llegaremos a la Paz. Adela está un poco preocupada porque volvemos al altiplano y encima ha visto que han bajado las temperaturas. Desde luego este paraíso que es Sucre, la capital de Bolivia, no lo encontraremos.

No hay comentarios: