Chile, de Arica a SPA



Desde Arequipa (Perú) hasta San Pedro de Atacama (Chile)

2015/11/03                 Salimos de Arequipa para realizar el último tramo en el Perú.
Mucho tráfico hasta la gran bifurcación. Lima, a la derecha, Tacna a la izquierda.

Entramos en  un paisaje árido, feo, aburrido. Sin mejora hasta la frontera.
La frontera peruana, sencilla. Sellos de salida y relleno de un papel con los datos de los viajeros para entregar en la parte chilena.
Frontera chilena. Nos habían comentado que son los más quisquillosos de todos, pero se superaron a sí mismos.
Relleno de tres documentos. La mayoría con datos repetidos. Comprobación con el papel del Perú sobre lo puesto de los viajeros.
Declaración jurada de las pertenencias que llevamos.
Revisión ocular del vehículo.
Bajada de todas las maletas y bolsos para llevarlos a un edificio donde les pasan un escáner.
Vuelta a llevarlos al coche. (lo hacen con todos, incluso viajeros en bus).
Subida al mismo de un perro antidroga.
Requisición de productos perecederos.
Indagación del bártulo que llevamos en la baca.
-          “Es una carpa para el camping”.
-          “nunca he visto ninguna. Puede abrirla”.

Se la abro y le digo que hay almohadas, sacos de dormir y una escalera. Toca todo y asombrado me pregunta:
-          “¿Ustedes duermen ahí?,
-          “si,  y muy bien”.
-          “Nunca lo había imaginado”.
-          “Pues en Europa es muy común”.

Más amable, me indica que aún me queda un trámite y donde hacerlo.
Agotador el paso chileno.

Arica, la ciudad donde queremos parar, está solo a quince kilómetros.
Buscamos la dirección del camping que llevamos; llegamos, pero cerrado. Alguno de su alrededor, cutre, por no decir bastante.
Hacia Arica

Un par de vueltas por la ciudad y encontramos el hotel que teníamos como alternativa.
Ciudad homogénea, sin grandes diferencias de zona de lux y chabolas, por lo tanto bastante media la cosa.
Bulliciosa, mucha gente por las calles haciendo la compra del final del día.
Los 15 kms de carretera y el paseo por la ciudad, nos han bastado para saber que Chile no es Bolivia ni Perú.
Somos expertos en tipología de curvas en carretera. Conocemos la típica boliviana, la peruana y la chilena. Esta última es la única que puede ser homologada en Europa.

Cena de pescado; para mí con la salsa de Arica, picantón alegre, solo consumible con cerveza o vino.


2015/11/04      De salida nos desviamos hasta el pueblo de Azapa para visitar el museo de San Miguel de Azapa y seguir dándonos un baño de faceta cultural.
Muy de interés. Empieza con la cultura de ‘Chinchorro’; autóctona y de no menos de 5.000 años a.c. Fueron seminómadas y fundamentalmente pescadores. Desarrollaron enterramientos momificados desde los citados 5.000 años.
Los más primitivos eran los más elaborados. Al principio se enterraban de forma comunal y en épocas más recientes (2.000 años a.c.) eran individualizados.
Sobre el año 500 d.c, tuvieron influencias de la cultura de Tiawanaco (Bolivia), la cual vimos en una crónica anterior.
Les evolucionaron  la cerámica y el tejido y les incorporaron a una organización social más estructurada.
Sobre el año 1.000 d.c., con la desaparición del poder central de Tiawanaco, surgen como pequeños reinos y entre ellos la cultura Arica.
Esta se mantiene como autónoma hasta la llegada de los Incas, los cuales la evolucionan nuevamente dentro del modelo social, político y económico propio de ellos.

Todo lo que de aburrida tuvo la carretera el día anterior, hoy es visualmente muy entretenida. Grandes profundidades muestran una amplia gama de ocres y grises en montañas lisas y peladas, suaves como la piel de un melocotón.

Hacia Iquique
Siguiendo la Panamericana, llegamos a nuestro siguiente destino: El Gigante de Atacama.
Para verle hay que tomar un desvío a la izquierda en Huara y a unos 15 kilómetros lo encontramos.

‘El Gigante’ es la figura humana (antropomórfica) más grande que existe. Son 86 metros de largo y una superficie de unos 3.000 m2.
Hay varias versiones.
Gigante de Atacama

Unas dicen que es la representación de un chamán, venerado en la zona. La del cartel oficial habla de un dios que vino de Tiawanaco (otra vez) para enseñar las artes de la labranza.
Murió en la costa. Por eso la figura tiene la espalda hacia donde vino y mira al oeste, el mar donde murió. La leyenda dice que volverá cuando el pueblo de la zona le necesite.
El Gigante está ‘grabado’ en la loma de una aislada colina.

Regresamos a la Panamericana y nos detuvimos justo en el cruce de esta con la carretera que lleva a Iquique. Una autopista de unos 45 kilómetros construida por Sacyr.
A lo que íbamos. En este cruce se encuentra la ‘Oficina Humberstone’, y ello nos introduce en el mundo del salitre.


Hacia 1820, el salitre se usaba sobre todo para mejorar la capacidad de los explosivos.
Sobre 1830 se descubrió que el nitrato mejora la producción agrícola y aquí llegó la ‘fiebre del salitre’. Al principio su explotación era muy artesanal pero sobre 1870 se vio viable la explotación industrial.
Y aquí viene una vez más la HISTORIA con sus verdaderas historias en sus entresijos.

Bolivia y Perú, ocupaban toda la zona salitrera. La costa desde Arica a Iquique era del Perú y desde Tocopilla hasta Antofagasta era de Bolivia.
Las empresas explotadoras del salitre en la parte boliviana, eran chilenas. La tensión crecía por los impuestos.
En un acuerdo, el gobierno boliviano se comprometió a no subir los referidos por un tiempo determinado.
Todo bien hasta que un general boliviano, Hilarión Daza (qué pintaría ¿?), dio un golpe de estado y se hizo con el poder. Subió el impuesto y la empresa chilena, Salitre de Antofagasta, se negó a pagarlo. El general decretó el embargo y remate de la empresa.
El gobierno chileno salió en defensa de sus capitalistas y envió una tropa a Antofagasta (territorio boliviano) para impedir el embargo.
Por ello Bolivia declaró la guerra a Chile. Como Perú tenía un pacto de alianza con Bolivia, también entró en el conflicto.
Un mes después Chile declaraba la guerra a los dos.
Así se inicia lo que se conoce como la Guerra del Pacífico.

El resultado fue la derrota de Perú y Bolivia y la anexión de territorios por parte de Chile (las zonas salitreras).
Pero el ínterin de la guerra trajo otro cambio. Antes, las salitreras en la zona peruana eran estatales y en la boliviana, las empresas chilenas tenían un permiso de explotación. Después de la guerra, las salitreras más importantes eran propiedad  inglesa.
En medio de la guerra un personaje inglés, Robert Harvey, trabajó para el gobierno peruano y el chileno al tiempo. A ambos les pasaba informes falsos.
Aliado con  John Thomas North, éste se hizo uno de los hombres más ricos de la época.
El negocio dio para que la Casa Gibbs y capitalistas ingleses fueran otros de los grandes propietarios.
Los alemanes llaman a la Guerra del Pacífico, la Guerra del Salitre.

El salitre es un producto que por aluviones desde los Andes y durante miles de años se fue acumulando cerca de la costa, detenido por una última hilera de montañas a unas decenas de kilómetros del mar.
En este caso, el salitre formó una costra entre dos y cuatro metros de profundidad.

Su extracción era a pico y pala. Llevado a la ‘oficina’, se trataba para conseguir nitrato y yodo. Las ‘oficinas’ eran instalaciones de tratamiento que se construían cerca de una gran zona rica en salitre.

La riqueza del salitre fue en aumento, hasta que en 1930 los alemanes consiguen el nitrato artificial desde el petróleo.
Para hacernos una idea de lo que esto supuso, está el dato de producción de la ‘oficina’ visitada. Hasta ese año, producía el 60% del nitrato que se consumía en el mundo, después bajó a un 10%.
En ella llegaron a trabajar 800 ‘pampinos’.

Curiosamente en las instalaciones visitadas, las lúdicas y sanitarias (teatro, piscina, cancha de tenis y hospital) tienen una fecha de creación de 1935 a 1937. No nos cuadra estas mejoras con la producción de esos momentos.
Lo que si nos llevan esas mejoras es a la historia anterior y sobre todo al año 1907 donde se produce la matanza de la escuela de Santa María de Iquique.
Los obreros pedían terminar con el pago en fichas y vales, y la obligación de consumirlos en la Pulpería de la ‘oficina’. También pedían mejoras de seguridad.

Los obreros se pusieron en huelga y junto a las mujeres y niños bajaron a Iquique, donde se celebraban las negociaciones entre obreros y patronos. Fueron alojados en la escuela y en la iglesia.
Las canciones de Víctor Jara, allá en nuestra juventud, fueron la primera noticia que tuvimos de los hechos que ocurrieron.

De los mismos, en toda la visita, solo se recuerdan en una pequeña hoja, enmarcada y colgada de una pared de la iglesia de la ‘oficina’. 
Al salir preguntamos a la persona que vende los boletos (es hija de ‘pampinos’), qué cuando se suspendió el pago por fichas y se pagó jornal, nos dijo que en 1950.
De escalofrío.
La producción se paró en 1960.
Costa chilena
De la visita sales con una gran ambivalencia. Por un lado sientes la genialidad del hombre en la creación de herramientas, conocimientos y capacidad de mejora de ciertos aspectos de la vida; por otro, te apesadumbra su capacidad de crear sufrimiento por una gran avaricia.
Tomar conciencia de esta dualidad es nuestro sino.

Podría seguir divagando sobre la visita, pero mejor que macere en el recuerdo y hablen las fotos que enviaré en un reportaje específico y dedicado a nuestros amigos Antonio, Manolo y Pedro (Vitoria) de los cuales nos acordamos varias veces en el recorrido, dado su conocimiento y cariño por las herramientas, motores y demás cachivaches (con cariño).
Por cierto el motor que daba energía a toda la instalación era de 320 cv. Hoy un coche un poco especial tiene un motor de más potencia.

Tomamos la referida autopista y llegamos a Iquique; directamente al camping Tres Islas. Pudo estar bien hace un tiempo, pero ahora tiene más de garaje que otra cosa.
Pero pudimos dormir ‘mirando al mar’ otra vez.
Pedimos un taxi para acercarnos al centro de Iquique y pasear por su calle peatonal, con sus casas en madera de estilo inglés.
Iquique tiene una zona nueva, del centro para el sur, donde están los edificios altos de pisos, los comercios de lujo, discotecas, buenos restaurantes, etc. Tiene una zona del centro para el norte, peligrosa. Y el centro, que muere en una descomposición paulatina.
A la espalda de todo ello, una montaña, en cuya cima se sitúa la ciudad de Alto Hospicio, mayor que el propio Iquique y fundamentalmente habitada por migración de Bolivia, Perú, Ecuador  y Colombia.


2015/11/05                 Tranquilamente salimos del camping en dirección a Tocopilla. Pensábamos que el día era de playas e incluso paseo por alguna.
La carretera sigue todo el rato la costa, entre la eterna montaña del litoral y el mar.
Costa chilena
Las playas, tipo las vistas en Perú, no existen.
Los cantos y piedras llegan hasta el borde del agua, tapando la posible arena que hubiera en su día.
Pocos kilómetros antes de Tocopilla, la carretera estaba muy rota y con restos de arena.
Se notaba que había habido aluviones de lodo y piedras. Se veían restos de casas (son de madera) y pretiles rotos.

Yo había ¿leído u oído?, que Tocopilla era ciudad de veraneo.
Al vislumbrarla descubrimos que era erróneo. Es más una ciudad industrial y asfixiantemente enclaustrada entre el mar y las montañas.
Pero teníamos la idea de parar en ella y lo hicimos.
Hemos tomado en el centro, un hotel de época, todo madera, que es ‘cuco’ si dejas a la imaginación, pero Adela dice que es ‘castizo’, es decir falto de muchas cosas.
Como dicen en los ‘tour’ organizados, la tarde es libre.




2015/11/06                 Salida de Tocopilla hacia Calama.
Hay que escalar la pared que empuja al pueblo hacia el mar. Subida de 1.000 metros en 10 kms.
Luego viene la ruta hacia el este, con el bonito acompañamiento de hasta siete tendidos eléctricos.
Nos encontramos con la carretera N5 (la Panamericana) y la cruzamos.
En ese momento se me pasó la idea de si vuelvo a hacer estos recorridos, desde Iquique no iría a Tocopilla, sino al encuentro de la panamericana y haría el recorrido por el interior; hay un par de atractivos.

Nosotros, en este momento, estábamos hacia Calama y por lo tanto haciendo una recta de 30 kms, con una pendiente mantenida del 5%.
El cambio bloqueado en cuarta y manteniendo el motor a 2.000 r.p.m, hacemos una subida que acaba pareciendo irreal.

Poco antes de Calama se encuentra la mayor mina del mundo a cielo abierto. La Chuquicamata. Mina de cobre.
Visitable y por eso nos acercamos a ella. A la entrada nos dijeron amablemente que las visitas privadas tenían que ser incorporándonos a un ‘tour’ organizado.
Encontramos que la propia empresa los organiza apuntándote en su local de la Avenida Granaderos nº 4025.
Nos presentamos y nos dieron instrucciones para apuntarnos.
Las visitas son de 13h a 16h30’. Son de lunes a viernes y el próximo lunes está completo.
Hemos seguido las instrucciones y apuntado para el martes, día 11.

Teníamos que decidir entre salir de San Pedro de Atacama (desde ahora SPA y no confundir con baños placenteros) hasta Antofagasta, por el Salar (el mayor de Chile), pasando por las lagunas de Miscanti y el famoso cráter de Monturaqui del tamaño de un campo de fútbol, el mayor de Sudamérica producido por la caída de un meteorito. Esta salida es claramente un recorrido naturista. O desde SPA, volver a Calama, visitar la famosa mina y tirar a Antofagasta. Esta ruta es claramente industrial e ingeniera.
Nos inclinamos por la segunda.
Hasta la visita del martes, tenemos el plato fuerte de SPA.

Viniendo esta mañana nos volvió a dar un pequeño tufo a gasoil; esta tarde hemos revisado el coche y los bajos estaban manchados. Revisamos toberas y secas; quitamos la tapa de la bomba de inyección y seco. Al final descubrimos aceite por unos orificios a modo de respiraderos.
Hacía tiempo que no visitábamos una Toyota, así que queríamos conocer la de Calama y para allí nos fuimos.

Nos confirman que es aceite de la caja cambios y ha rebosado por los respiraderos de la misma. ¿Motivo?. Pueden ser dos, o llevaba un exceso de aceite del último cambio o hay veces que se van condensando gases del propio aceite y llegado un punto, licuan y los expulsa por el respiradero.
Que era normal, que no nos preocupáramos y solo vigilarle de vez en cuando. Ignorantes sumo, solo pudimos decir, ¡amén!.

Reflexionando después, nos inclinamos por el primer motivo, pues cambiamos el aceite poco antes de salir de España y es verdad que cuando subías una cuesta, le costaba pasar de cuarta a directa y lo hacía subiendo unas trescientas rpm de golpe y después pasaba a la quinta velocidad con un cierto tirón. Eso nunca lo había hecho.

2015/11/07                  Salida de Calama, dirección los Géiseres de Tatio (El Abuelo).
Hay tres opciones para ir. Nosotros elegimos la que sube más al norte, dirección las minas, luego gira el este, dirección frontera boliviana, y luego baja al sur para encontrar los géiseres.
¿Motivo de elegir esta ruta?, quería ver las montañas/volcanes que cortan a los géiseres por el norte y, además, es la más solitaria.
Hacia los géiseres
Guanacos en el camino


Los primeros 80 kms son de asfalto, con ligeras ganancias de altura. Justo a pie del volcán de San Pedro, de unos 6.000 mts., te desvías a derecha y entras en pista.
Aquí tenemos otros 80 kms de buena pista, con el mismo calificativo para la ganancia de altura.
Hacia mitad de pista, desatascamos un Nissan SUV. Un poco de arena le atrapó una rueda  y hay quedó todo el coche. Van al puesto fronterizo de vigilancia de Incahuasi. Como nos pillaba de paso fuimos acompañándoles. Poco antes del puesto nos cruzamos con el coche de carabineros; les habían dado aviso del problema e iban a buscarles. Despedida y agradecimientos.
hacia los géiseres

A unos 25 kms de llegar a los Géiseres, la pista cambia. Se hace aérea y el suelo roto y arenoso.
Piano, piano. Silencio y tensión. No sé si por la tipología de la pista o por los 4.000 metros a los que rodamos.
Al final, los géiseres. Son fumarolas, géiseres, donde el agua mana a 85º c. de media y en los
Géiseres de Tatio

amaneceres, cuando la actividad es máxima, las columnas de agua llegan hasta los 10 m. de altura.
Nosotros vemos borbotones y en algún caso, alguno que se anima, pero lo más curioso es presenciar como una boca muy activa, en cuestión de segundos se apaga, y otra de la que ni te habías fijado, empieza a emitir sonido de gigantesca olla a presión, y a escupir borbotones de agua, para terminar bullendo a cierta altura.
Géiseres de Tatio
Es la zona de géiseres más alta del mundo.
El agua que sale de esta zona, junto a las de otras cuencas próximas, es recogida en tuberías y trasportada hasta Antofagasta, mediante la friolera de 400 kms.

Verdaderamente en la zona impresiona la naturaleza, pero no se queda atrás las obras de ingeniería alrededor de las minas y las conducciones de agua.

Después de la visita al Tatio, seguimos bajando; siempre a nuestra izquierda la cordillera que separa Chile de Bolivia. Es un rosario de volcanes. El último que da paso a SPA, el Licancabur, es especialmente majestuoso.
Iglesia de Machuca, poco antes de SPA

San Pedro de Atacama. Pueblo que si perteneciera a Malí no desentonaría. Casas y tapias de barro, y con sus calles de polvo.
En medio de esta transmutación, algo no encaja. No tiene la tranquilidad de un pueblo de Malí al atardecer, sino una aglomeración de turistas que superan en número a los autóctonos.
Hay la fiebre del oro, la del petróleo, y aquí la ‘fiebre del turista’.
Un pueblo superado por la demanda, la cual absorbe toda la oferta que existe sin importarle la calidad, ni el precio.
Por lo que vemos, los precios son un 30% más caros que en Calama y la calidad un
-50%. Pero está en el sitio justo para que la mayoría de sus antiguos agricultores se hayan ‘convertido’ en hosteleros, restauradores y comerciantes.

Espero mañana pillarle un poco el tono a este pueblo de tan abolengo nombre.

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