Perú, de Lima a Arequipa



Desde Lima a Arequipa
2015/10/29                                           El Museo de la Nación, es el que hay que ver en Lima para ya no necesitar ver otros; comprar en Mercado Inca algún objeto de tela o artesanía, pero sobre todo la platería en sus diferentes formas, colgantes, anillos, pendientes, etc.; terminar en un paseo por Barranco y ya tenemos otro día en Lima.

Nosotros comimos con Daniel, cerca de su oficina, para aprovechar a despedirnos. Un típico restaurante de oficinas, pero, como todos, excelente comida.

Por el coche, nos volvieron a confirmar que lo tendríamos a las 3 de la tarde y pensamos que saliendo a esa hora, podíamos llegar a Paracas, nuestro siguiente destino.
Daniel nos dijo que le extrañaba mucho que si decían a las tres nos lo dieran a esa hora, que si nos lo daban más tarde nos quedáramos en su casa para evitar conducir de noche.

Llegamos a las tres y media y el coche lo habían llevado a equilibrar, pero enseguida venía.
Que si un último ajuste por aquí, que si comprar un extintor (obligatorio de llevar en Perú, Chile y Argentina, al menos), nos dieron las 5 de la tarde, y como no queremos dar pie a nuevas mordidas, preferimos salir hacia la nocturnidad.

Había una razón poderosa para pasar de noche la autopista. No queríamos que nos parara el policía de Cañete y nos preguntara si habíamos puesto la denuncia, ni queríamos que nos pararan los ‘polis’ de Chincha y volvieran a la carga con lo de las lunas tintadas.

Relativamente cómodos, hicimos la autopista y ya acabada, a poco antes de entrar en Chincha, encontramos un hotel aceptable y paramos a dormir.


2015/10/30                                                 A una hora prudente, sobre las 9 de la mañana, llegamos a Paracas para hacer la excursión en barco a las Islas Ballestas. A las 8 y a las 10h., hay asegurado salidas, después, solo si la barca se llena.
Barcos de pesca
Delfines a la salida del puerto



Es un recorrido de un par de horas, parando a ver El Candelabro (una imagen grabada en la ladera de una montaña). La guía me sorprendió diciendo que había dos posibles orígenes del grabado, uno era de la propia cultura o civilización Paraca (hablamos de entre 500 a 800 años d.c.); el otro origen fue un mandato del General San Martín para visibilidad de sus navegantes. Ahí es nada. Es como si en España dijéramos que ‘algo’ tiene su origen en Don Pelayo o en Las Cortes de Cádiz. Si alguien con algo de tiempo, nos aclara el verdadero origen se lo agradecemos.

Pelícanos
Después continuamos a las Islas. 
Ingentes cantidades de pájaros. Muchos se veían en pareja pues es época de anidamiento. Los leones marinos, son otro foco de atracción.
De las islas se explota el guano. Se recoge cada ocho años. Solo de una de las grandes se obtienen 4.000 toneladas.
El viaje merece la pena.
Leones marinos

Con un poco de mareo, tengo claro que el mar no es mi entorno, cogimos el coche y nos fuimos a visitar el Parque Nacional de  la Península de Paracas.
Península Paracas Bahía sur

Por las fotos que había visto pensaba que sus colinas/montañas eran de arena, pero nada más engañoso; son de piedra del color de la arena, con una capa muy delgada de arenilla o polvo. 
También agradable dedicarle un tiempo muy tranquilo, parando en sus puntos de observación.

Decidimos tomárnoslo con calma y quedarnos a dormir en este pueblo que vive del turismo y de la pesca.
Acantilado al final de la península


2015/10/31                                               Salimos de Paracas con próxima parada la Reserva de la Laguna de Huacachica.
Huacachica
Si quieres subir unas dunas grandes y deslizarte por ellas con una tabla, pues puedes acercarte, pero si lo que quieres es ver la laguna y su entorno, puedes ahorrarte el paseo y no presenciar lo que el ser humano puede hacer con la naturaleza.

A los pocos minutos tomamos camino de Nasca para ver sus famosas líneas.
Le comenté a Adela si tenía mucho interés en verlas desde la avioneta. Yo tuve ayer suficiente con el nudo del estómago que me hizo el barco a las Islas y no quería otra sesión igual o más fuerte; me habían advertido.
En la carretera hay dos miradores y le propuse acercarnos a uno para verlas, aunque me imaginaba que solo se iba a ver una o dos figuras, como mucho.
Me dijo que conforme y allí nos dirigimos.

Nos decidimos por el que está en una colina. Subimos y sorpresa; solo se ven unas pocas líneas que se pierden en el horizonte y que no forman parte de ninguna estructura.
Adela me comentó que ella creía haber oído que las figuras SOLO se ven desde la avioneta.
Bueno otro año será o la próxima vez que las veamos por la ‘tele’ le prestaremos más atención.

Llegamos a Nasca y dejando la carretera que nos había bajado de Abancay a nuestra izquierda, tomamos la Panamericana a la derecha. Otra vez cogíamos ruta nueva.

El paisaje es un puro desierto, sin paliativos.
Poco antes de llegar a Chala, desde Atiquita, de forma cortante, las montañas que salen del mar están cubiertas de un manto verde, hay plantas, árboles y flores.
Misterios de la naturaleza.
Acabando este verdor, surge nuestro cartel indicador de desvío: A Puerto Inca.
En tres kilómetros de pista, llegamos a una pequeña bahía, donde hoy hay un hotel con camping.
Puerto Inca

Hace algo más de quinientos años, fue el puerto pesquero más importante de los incas.
En su margen izquierdo aún se conservan restos del poblado que fue, y los almacenes subterráneos para conservación de alimentos.

La tarde era buena, NO HABÍA viento (no recordábamos esta ausencia desde hace mucho tiempo), así que decidimos hacer nuestra primera acampada.
No terminamos de instalarnos cuando llega un autobús.
Son de la Universidad de Ica, rama de ingeniería y que su profesora les viene a enseñar lo que fue el poblado y el puerto Inca.
La ‘profe’, nos invita a unirnos a ellos.
Encantados, y como dos alumnos más, nos incorporamos a su recorrido y explicaciones.
La elección del puerto fue porque la bahía es pequeña pero muy profunda.
Hubo un asentamiento permanente para la desecación del pescado y para el ENVIO del género fresco hasta Cusco. En línea recta hay 360 kms, pero somos conscientes de las subidas y bajadas que ello implica, así que nos admiramos de los trasportadores del pescado, que a la carrera y con relevos, tenían que llegar a la ciudad con la mercancía fresca para el consumo.

El correo/trasporte inca, realizaba recorridos de entre 10 a 15 kms/h. Lo normal era que cada hora tuvieran un relevo; con ello al día, realizaban un recorrido entre 240  y 360 kms.

En el hotel/camping no había nadie más que nosotros, así cuando los estudiantes se fueron, nos quedamos solos, mirando al mar y oyendo el romper de las olas. Como la canción.


2015/11/01                                   Salimos del camping y a los pocos kilómetros llegamos a Chala.
Los siguientes 70 kms, son de duro y bello paisaje lunar, sino fuera por la presencia de la mar y de los camiones.
Camino de Arequipa




Por los otros siguientes 70 kms, las montañas caen a plomo, hundiéndose en el agua y la carretera es una pura cortada. Unas veces baja casi al nivel del agua y otras se sube hasta más de 200 metros.

Ello, con las curvas cerradas y los camiones, algo de vértigo se vive.

Camaná

Las playas vistas son tan salvajes como solitarias.
Poco después llega Camaná con sus grandes extensiones de arrozales y el desvío a Arequipa.

Abandonamos la costa y nos llegamos a los 2.350 metros que es donde está la ciudad.

Los peruanos son muy dados a llevar escritos en las lunas de los coches, normalmente religiosos; a ponerlos en paredes, sobre todo políticos, pero hoy hemos visto uno escrito en una pared que nos ha llamado la atención:
“El buen hijo es un orgullo para el padre,
 y el mal hijo es una desgracia para la madre”.

La frase tiene bemoles y conocimiento a raudales.

Desde nuestra entrada en Perú, habíamos visto pequeñas capillitas o casitas en los bordes de las carreteras. Unas con flores secas o restos de coronas. Siempre pensamos que eran una construcción en recuerdo por la muerte de un familiar en accidente de tráfico.
Hoy, Día de los Difuntos, hemos visto bastantes veces a la familia, incluidos niños, al mismo borde de la carretera limpiando la casita, poniendo flores y rezando.
Hemos averiguado que van más a recordar el triste suceso que a rezar por su muerto, pues en las casitas no hay nadie enterrado.

Mientras tanto llegamos a Arequipa, nos instalamos, y como es norma, nos fuimos a pasear por la ciudad sin rumbo ni premeditación.
Catedral de Arequipa
Mañana si haremos de turistas.


2015/11/02                          En la visita a Arequipa queríamos en primer lugar conocer el monasterio de Santa Catalina y es lo que hicimos.
Este monasterio es un ‘ave rara’ y nos cautivaba su historia. Intentamos hacer un resumen.

El monasterio fue fundado por Doña María de Guzmán en 1580. La cual al quedarse viuda y rica, decidió fundar el monasterio y retirarse de la vida mundana, … pero con ciertas condiciones.


Sta. Catalina Patio de los Naranjos
 Las novicias entraban alrededor de los 12 años y estaban unos cuatro en ese estado. Vivían alrededor de un patio en sus celdas y no tenían contacto con el resto de las monjas. Pasados los cuatro años, su familia decidía si ingresaba definitivamente en el convento o la volvían a casa.
En caso de la primera decisión tenían que dar una dote al convento (por valor aproximado de una casa de la época y entendemos que casa noble, no una cualquiera) y construir una celda para la futura monja.
Como eran familias pudientes, no se conformaban con una celda sino que la construían dormitorio, salón, cocina y aseo. La monja no ingresaba sola, venía acompañada de varias, hasta tres o cuatro sirvientas, cuando no esclavas.
Eso sí, una vez que entraban ya no podían salir y al morir, ni los familiares acudían al entierro.
Sta. Catalina una de las calles
En el monasterio llegaron a vivir 500 mujeres de las cuales 200 eran monjas.
Por el modelo peculiar de construcción de ‘celdas’, el monasterio adquirió una extensión de 22.000 m2., y en su interior se crearon verdaderas calles. Siete en total, de las cuales, hoy, una es para las monjas que quedan y las seis restantes son el museo.

En las habitaciones puede verse loza de lujo, aparatos de música, cuadros, etc.
Las monjas se invitaban unas a otras a conciertos, sesiones culturales e intercambio de propiedades en la ‘plaza Zocodover’ así llamada por este menester.
Plaza Zocodover
Aquí la historia es divergente según su contador. La historia ortodoxa, la contada por la guía, es la que hemos mencionado hasta ahora. La heterodoxa, contada entre otros por Lonely Planet, es que entre los esclavos con los que podía ingresar, podía haber algún esclavo negro; a su estancia podían invitar a músicos y organizar fiestas, manteniendo un modelo de vida como en el exterior.

La conducta irregular y hedonista, para un convento, duró tres siglos y solo en el cercano año de 1871, el papa Pío IX envió a la monja dominica Joséfa Cadena para poner orden.

A las monjas que no quisieron adaptarse, fueron mayoría, las envió a Europa con el valor de su dote y liberó a las numerosas sirvientas y esclavas, algunas de las cuales se quedaron como monjas en el convento. Las monjas abandonaron sus ‘casas’ y se crearon cocina, refectorio y dormitorios comunales. A partir de este momento solo se podía entrar por vocación.

En 195y pico, un importante terremoto hirió gravemente las estructuras y fue cuando las monjas decidieron replegarse a una pequeña zona, acondicionándola con mínimos servicios del mundo moderno (desagües, agua corriente, electrodomésticos), pues hasta ese momento vivían como hacía cientos de años.     

Filtro de agua
Hay una curiosa foto que quería comentar. Es el colador o filtrador de agua.
Se usaba mucho en toda Arequipa y consiste en una piedra especial, que hace de recipiente, la cual permite el paso del agua filtrándola de todas sus impurezas y mundo microbiano.
El agua filtrada pasa a otro recipiente para su almacenamiento. El caudal del filtrado es de un litro a la hora.

Terminada la curiosa visita, me fui a cortar el pelo pues los remolinos laterales de la coronilla, eran plumones indomables y Adela me estaba dando barrila con ello.

Acabamos la mañana viendo el museo ‘Juanita’ (oficialmente es el Museo Santuario Andino).
Lo llamo así pues todo él gira alrededor de esta joven, de entre 12 y 14 años, encontrada en la cima del volcán Ampato, el cual se encuentra a unos 20 kms de la ciudad. La joven fue uno de los sacrificios que los Incas realizaban a sus dioses, moradores de las montañas, para apaciguarlos y obtener buenas cosechas. Era todo un rito muy importante en el mundo inca.

Juanita se encontró congelada en el glaciar que hay en la cumbre y por eso ha podido trasmitir mucha información de su época y del momento en el cual fue sacrificada.
No es una momia, pues no se preparó como tal, pero al quedar congelada ha conservado músculos, uñas, sangre y demás de su organismo.
Especial mención merecen las ropas y tejidos conservados.

Después de comer, visita a la Catedral, la cual no dice mucho pues ha sido reconstruida varias veces por la acción de los terremotos, y ya se sabe, siempre que algo se reconstruye pierde parte de su gracia.

Iglesia Jesuítica
Cómo no, también hay que visitar la iglesia de los Jesuitas y sus claustros de la universidad. Está en una esquina de la Plaza de Armas y aunque no es tan competidora como la de Cusco, parte de su mosca cojonera ya tiene.


Que queda, para los incansables, el convento de Santa Teresa y su museo. El guía de la Catedral nos dijo, que para él, es este más bonito que el de Santa Catalina, pero como antes nos comentó que era profundamente católico, hemos de entender que el de Santa Teresa fue más ortodoxo en todo.

Luego con el recogimiento de la luz, hicimos lo mismo para el hotel.

Alrededores de Arequipa

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